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Viceministro arremete contra el «jefazo» y dice que se orquestan ataques contra Choquehuanca

 

Freddy Bobaryn afirmó que el “jefismo” fue más allá al atribuir a las organizaciones sociales la obstinación de forzar una candidatura a la presidencia, por cuarta vez.

Página Siete Digital

El viceministro de Coordinación y Gestión Gubernamental, Freddy Bobaryn López, arremetió contra el “jefazo” del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, y afirmó que se orquestan ataques contra el vicepresidente David Choquehuanca, quien es “clave” en la construcción de la filosofía del “vivir bien”.

“El entorno que justificó teóricamente la indispensabilidad de la presencia del jefazo como única garantía de unidad en el país, se equivocó. Porque, sobre la base de esto (…) dentro el MAS también se realizaron purgas y persecuciones internas, que procuraron calumniar y deponer a David Choquehuanca, por el temor de que éste pudiera desplazar al jefazo, razón por la cual se continúan orquestando ataques sistemáticos, que buscan desprestigiar a quien es el principal ideólogo y pieza clave en la construcción de la filosofía del Vivir Bien”, escribió Bobaryn en una columna de opinión titulada “El síndrome de hubris y la lucha por el poder”, publicada en el periódico estatal.

Continuó y dijo que, el “jefismo” rompió el techo de cristal cuando atribuyó a las organizaciones sociales la obstinación de forzar una candidatura a la presidencia, por cuarta vez, un hecho que contribuyó a crear un rechazo de una sociedad, ya “estupefacta”, ante una narrativa que justificaba la vulneración de Derechos Humanos.

“Este hecho evidenció la burocratización dentro de las organizaciones sociales, materializada en la configuración de una élite dirigente privilegiada, cuyos miembros terminaron por integrarse clientelarmente a un mando hegemónico, secuestrando los genuinos y legítimos intereses de los sectores a los que decían representar”, escribió.

Contextualizó y dijo que ese escenario configuró otra vez una espiral de “oligarquización” del poder político en Bolivia.

El viceministro sostuvo que esto sucedía mientras el entorno se preocupaba en darle una mano a las «logias terratenientes del oriente», incluso cuando estas no dudaban en financiar el supuesto golpe a través de Luis Fernando Camacho.

También afirmó que, donde todos piensan igual, nadie piensa, y que los “díscolos” que intentaron visibilizar o reflexionar sobre algunas malas decisiones fueron purgados y acusados de libre-pensantes. Y que, la soberbia de quienes, en su momento, tenían el control del Estado, impuso un pensamiento único de corte arbitrario, que derivó en una autoafirmación en el error.

“En el momento en que se intentó abrir las válvulas de la negociación y la apertura, ya no era posible una segunda vuelta, las protestas callejeras clamaban una renuncia irrevocable. Todo esto fue producto de la acción de esos dirigentes, como los que continúan atacando a David Choquehuanca, que no comprenden que el Proceso de Cambio no es la particularidad de una organización electoralista. Sino más bien, es el ineludible transitar de una acumulación histórica, de luchas, victorias y derrotas, que encuentra sentido y coherencia a través de nuestra espiritualidad, contenida en la filosofía del Vivir Bien”, rememoró.

También hizo referencia que la palabra “hubris”, del griego, significa desmesura, es lo opuesto a la sobriedad y la moderación. El término alude al ego desmedido y la sensación de omnipotencia. Es decir, tiene que ver con los deseos de transgredir límites, conllevando implícito el desprecio hacia el espacio de los demás, el menosprecio y la instrumentalización del entorno en función a los intereses del ególatra (Gonzales-García).

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